viernes, 17 de julio de 2020

2020 - unos días atrás, quién sabe exactamente cuándo...

Mil años más tarde...

Hoy soy otra persona totalmente. Por suerte logré vencer esos feos tiempos de miedo y pánico. Logré entender mi mente y poder escucharme sólo cuando me dice cosas que tienen sentido. Entiendo cuando es solo mi cansancio el que habla, y cuándo son los fantasmas de miedos que pareciera que nunca se van a ir. Últimamente vienen cada tanto a visitar. Es muy loco tener todo esto escrito, haberme olvidado de tantos detalles y releer tanto tiempo después y encontrar cosas que hoy vuelven. Hoy, por suerte, no fueron accidentes ni tan malos momentos como entonces. Hoy, ataca una pandemia al mundo entero. Y todo es una locura. La incertidumbre va más allá de todo y está tan fuera de nuestro control, que nos tiene a todos movilizados. Ya no soy sólo yo. Y no es sólo lo que yo pueda hacer que va a afectar lo que me pase a mí.
Y llegó en un año donde justamente empiezo algo fuerte sola. No me dejó ni abrir las puertas, que ya la cuarentena me las hizo cerrar. Ya bastante era la duda de si me iba a salir sin todo este quilombo. Si había sido la decisión correcta. Con cada inconveniente que tengo siento que le pifié. Y a la vez cada vez que estoy ahí y logro algo lindo, siento que el. Proyecto es hermoso y el lugar va a quedar genial.

Puta pandemia... 

Un tiempo de muchos cambios. Un bache sin escribir de cambiar de piel, como una oruga. Todavía no se si salí de mi capullo en mariposa. Creo que para eso me falta un poco más. Pero del 2013 hasta hoy, soy otra persona totalmente. No sólo me dedico a otra cosa y disfruto mucho más. Estoy más en contacto conmigo misma, entiendo más mis emociones, las valido, las respeto, trato de no esconderla tanto. Hace no mucho me di cuenta de que soy una persona muy emocional, y es algo que me gusta mucho de mí. E irónicamente, es algo que toda la vida me enseñaron a esconder. Decidí que ya no quiero más eso.
Otra cosa que estoy descubriendo, es que por algún motivo, siempre me pongo en el último lugar de prioridades. Siempre Rafi está primero, Diego está después, trato de que todos la pasen bien y estén contentos, que no sufran por su trabajo, que estén felices, sanos, y... Y yo tal vez no estoy tan cómoda o tan descansada o a mi nadie me mira igual para darme la misma mano que yo doy. Pero no la pido. Y yo la extiendo. Diego está para todo, me recontra valora y yo me enojo porque el no me ve. Pero yo no le muestro, tampoco. Es raro, pero estoy tratando de dejar de ponerme a mi misma en ese lugar. Enseñándole a rafi que yo importo, y lo que yo quiero también importa, además de lo que quiere el. Creo que en algún momento me perdí a mi misma en las necesidades de los demás, y yo misma me olvidé de eso. Que yo importo.
Pero hoy, creo también que lo pude identificar sin que se generen heridas de por vida, sin que pedir ese cambio sea algo violento y raro, ya una costumbre de dinámica tan fuerte que no se pueda cambiar. 
Y los miedos... Y los cambios. Y en los cambios, los miedos... Que fantasma horrible el miedo. Aprender a que siempre va a haber miedos, a que siempre van a pasar cosas, siempre va a haber que resolver situaciones, constantemente resolver, es algo que me está costando. Lo describo jodiendo como que ser adulto es una paja... Porque son cosas de adulto. De chica, los quilombo se resolvían solos. Los arreglaba otro. Yo no estaba al tanto ni de si faltaba plata, ni si había que facturar, ni si vivía acá o allá, o si construía o me mudaba, o si reparaba o tiraba y gastaba más plata de la que tenía... Algo que también me pesa y que sí recuerdo tener q lidiar ya desde temprano es el sentir que alguien pide más de mi, que no alcanzo, que está mal lo que hago, que lastimé a otra persona... Francamente, cada día lo manejo mejor. Cada día recuerdo más rápido que esos reclamos son historia de otro, no mía. Que yo soy lo que soy y doy lo que puedo dar, y jamás va a ser diferente esa realidad. No puedo pretender más de mi que lo que soy. Y lo que soy, es bueno. Así que al que no le gusta, que vaya a pedirle cosas a otro, porque yo trato de dar todo lo que tengo. Trato de buscar de la mejor manera soluciones. Trato de entender mejor los mensajes de la gente, sin asumir que el problema soy yo. Si lo veo así, además, me bloqueo a ver los problemas reales que existen.
Hoy, tengo una mucha mejor comunicación con mi afuera. Trato de leer entre líneas y creo que entiendo mucho más a la gente que antes. Y me defiendo. Defiendo lo que soy, a pesar de que a veces los fantasmas se sientan. Se que son fantasmas. Y no dudo tanto si estoy haciendo las cosas bien o no, xq se que hago lo mejor que puedo.

Me voy a desayunar. Espero que Rafi siga durmiendo un poquito más.