lunes, 20 de septiembre de 2010

...OMGI LUNES!

        Y sí, en algún momento el fin de semana se termina y hay que arrancar la semana de nuevo... Este lunes me fue invadiendo muy sigilosamente, la verdad... Empecé muy tranquila, relajada con un buen desayuno que no suelo tomarme durante la semana. El día estaba soleado y lindo así que no salí con mucho abrigo, agarré mis cosas y me fui. Tuve una mañana tranquila, haciendo unas compras en el super con mi abuela, seguido de un rico almuerzo familiar en su casa. No olvidemos, claramente, lo que un almuerzo familiar implica- cada uno sabrá a qué me refiero.

       A las dos de la tarde emprendo camino para mi trabajo. Soy maestra. No todos saben lo que ésta labor implica- a diferencia de la familia, con el cual es más fácil empatizar. Pero creo que cualquiera que se imagine a sí mismo frente a niños de primer y segundo grado podría fácilmente comprender mi relato.

       Empiezo con tan sólo tres alumnos de 6 y 7 años de edad. Suelo divertirme con los pequeñuelos, me hacen reir y son muy tiernos. Pero este curso cuenta con un diablillo endemoniado. Pobre muchachita, es buena y sus intenciones no son realmente diabólicas, pero no para de gritar, hablar, molestar, pelear y hablar de lo que sea que quiera en el momento que ella disponga!!! Y sinceramente, termino, los LUNES mi PRIMER clase, más cansada que un viernes por la última hora de trabajo... Un monstruo en una jaula en el medio de mi pecho empieza a asomar su cabecita...

       Luego de mi primer y hermosa clase en este tan agradable primer día de la semana, me tomo cinco minutos, bien a lo "La Virginia", para hacerme un té. De otra forma, me niego a seguir trabajando... Y doy una clase de arte a otro grupo de nenas, que la pasan bien pero, sufriendo mi desgarre de paciencia al comenzar y sin haber tenido tiempo de poder renovarla, a los diez minutos de empezar la clase lamentan no haber traido la carpeta, olvidarse sus anotaciones, confezar que se olvidaron de TODO lo que hicimos la clase anterior... La jaula que contiene a mi monstruito para esta hora está bastante revelde y cada tanto lo deja salir a gritar... Las alumnas, de alguna forma, parecen no sólo tenerme cariño a mí, sino extrañamente a él también. Tal vez hacemos un buen equipo...

       Termina la clase y mis adoradas alumnitas se van chochas de la vida a tomar la merienda a casa, y yo pienso "...y todavía me queda la otra mitad del día... Y qué hambre que tengo!". Así que ni bien salgo del aula, ya estoy recibiendo a mis pequeñuelos de OTRO primer grado... Como gran sorpresa, si bien este grupo es mayor (ya contando con ocho alumnos) es un grupo con el que disfruto, me relajo y veo cómo aprenden con buen humor y ganas. Ya a esta altura la paciencia es como que dió ya toda la vuelta y parece volver a empezar, el desenfrenado monstruo se cansó de gritar y ahora quiere jugar. 

        Entro, habiendo despachado a los niños con sus correspondientes padres, en mi última clase del día. Adolescentes... ... ... Por suerte no me siento todavía tan lejos de esa etapa tan destructiva de la vida y logro divertirme con ellos. Para esta altura del día estoy yo alimentándome de la energía de ellos. Y que no hagan la tarea, no traigan los libros, digan pavadas para perder tiempo de trabajo, no estudien, etc., de alguna manera, no me resulta causa de enojo. Sin embargo, soy una gran actriz y demuestro profunda decepción, ya que, teniendo ellos una maestra tan buena y dedicada, tan solidaria y buena onda, sin hablar de lo bien que explica y lo bonita que es, COMO es que no aprueban!!! Asi que incluso aca, con mi monstruo amigo durmiendo antes de que yo misma pueda, los chicos parecen aprender y hasta incluso quererme también!!
       
        Qué linda es la docencia...
      
       Ni un minuto antes ni un minuto después de lo pactado, termino mi clase. Luego de guardar todos mis bártulos, cada uno en su correspondiente lugar - carpeta de aca, carpeta de alla, libro de esto, libro de aquello, que las fotocopias, que lo que me llevo a casa para corregir, que lo que queda en el aula, etc...- salgo de allí  y enfilo para mi casa. Siendo ya de noche, obviamente maldigo el momento en el que muy felizmente salí a la calle con poco abrigo. Camino hasta la parada del colectivo - auto? a ver qué no quedó claro... Soy maestra!!- hago lo posible por que no me cobren las 58 secciones que cruzo en las 20 cuadras que hago - en medio del viaje recuerdo que tengo parcial en dos días, y aproximadamente tres horas libres para estudiar...- y después de caminar un rato finalmente llego a casa.

        Esta noche le hago honor a mi mamá: SOPITA Y A LA CAMA!!!

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